Martín Vizcarra. (GEC)
Martín Vizcarra. (GEC)

Este Búho extrañó su pan francés calientito en el desayuno dominguero, pero mi fiel quioskero me pasó mis diarios favoritos debajo de la puerta. Satisfecho, agarré mi ‘Espada del augurio’ de ‘Los Thundercats’, para que me permita ‘ver más allá de lo evidente’ en esta ‘Radiografía Política’ que tanto reclaman mis lectores.

MARTÍN VIZCARRA: Este Búho respalda las opiniones de los expertos que sostienen que la política del gobierno contra la pandemia está equivocada: cero prevención de contagios, encierro draconiano, bonos mal entregados. ¿Resultado?, la destrucción de la economía y explosión de contagiados y muertos. Y lo peor es que se cambia el gabinete fracasado de Vicente Zeballos por el de Walter Martos, ¡¡y se vuelve a utilizar la misma estrategia!! La de encerrar a los peruanos, esta vez los domingos.

Don Martín creyó que estamos en marzo, cuando el 92% de peruanos, según la encuesta del IEP, aprobaba las medidas del gobierno para combatir la emergencia, incluida la cuarentena. Pero en la última, de agosto, cayó al 56%. En julio su aprobación estaba en 66%, o sea, cayó diez puntos.

Mientras que su desaprobación subió a 40%. Cuando el número de infectados ya superó el medio millón y los fallecidos habrían sobrepasado los 50 mil, no solo se puede achacar esta tamaña hecatombe a un sector de la poblacion irresponsable hasta la estupidez, la informalidad, que nos diferencia de conductas más uniformes en países vecinos.

Aquí la enorme carga de responsabilidad es del gobierno en, por ejemplo, impunidad y cero control inicial en el desborde de los mercados; las muchedumbres y colas en los bancos por el mal reparto de los ‘bonos’, el terrible desabastecimento del oxígeno en todo el país y el colapso total de los servicios hospitalarios.

Y eso lo entiende la opinión pública y se refleja claramente en la última encuesta. Las críticas que tanto analistas como especialistas en salud formulaban a la forma en que Vizcarra y su equipo están afrontando la lucha contra la pandemia, ya se extendió al ciudadano común, que en su mayoría piensa que ‘el gobierno está manejando la crisis mal o muy mal’.

El aumento de contagios no para y sube el número diario de decesos. ¿Bajarán las cifras con el encierro dominical? Lo que se vio en las calles es que aumentaron las aglomeraciones -bocadito para el virus- el día sábado y fue un domingo negro para la economía del país. Un sarcástico analista lanzó un comentario: ‘Ya quisiéramos que la caída libre de la aprobación de Vizcarra la tuviéramos para la cifra de los contagios y muertes por el Covid-19’.

ENCIÉRRENLOS EN EL ESTADIO: Este columnista francamente no entiende la actitud de esos sorprendidos ‘in fraganti’ desafiando el toque de queda en las ‘Fiestas Covid’, tonos chicha con DJ incluido, encerronas ‘caletas’ en locales cerrados o losas deportivas, con cajas de cervezas y hasta drogas. Todos sin mascarillas, bailando ‘cachete con cachete’, abrazaditos, tomando trago ¡¡de un mismo vaso!!

Sabía que la ignorancia es atrevida, pero esta es ¡¡suicida!! Bueno fuera que el virus los fulmine y expiren al salir del antro, en la calle. ¡¡No!!, estos irresponsables llegarán a sus casas borrachos a abrazar a su esposa, hijos, madre, padre, abuelo, o se tumbarán en la cama sin bañarse ni desinfectarse, y a la mañana siguiente contagiarán a todos en el desayuno.

Así es la nueva forma de contagio en el país: el agente es un miembro de la familia. ¿Qué hacer con estos descerebrados? Escucho algunas sugerencias en la calle y una me gustó: ‘A todos esos miserables, peligros públicos sanitarios que no respetan el toque de queda, la prohibición de hacer reuniones, fiestas y parrilladas, deberían llevarlos al gigantesco estadio de San Marcos, y dejarlos detenidos una semana con rancho de cuartel.

El siniestro Pinochet encerró a los presos políticos chilenos en el Estadio Nacional de Santiago para aniquilarlos. Walter Martos puede encerrar a estas lacras para una mejor causa: salvar a la población, porque si no tienen un buen escarmiento, lo van a volver a hacer. No sería mala idea. Apago el televisor.