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Violencia crece y políticos no hacen nada

El Búho considera que la mayoría de políticos del país, sean de derecha, centro o izquierda, viven de espaldas a la realidad.

Descuartizados

(Fotos: GEC)

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Este Búho considera que la mayoría de políticos del país, sean de derecha, centro o izquierda, viven de espaldas a la realidad. Por más urgente que sea combatir la espiral de violencia que padecemos los peruanos, y que es el reclamo urgente del pueblo, eso no les importa. Viven en su nube, donde libran vergonzosas guerritas por la disputa del poder.

Por eso, la mal llamada clase política ‘no sabe, no opina’, por ejemplo, de la madre de familia que la noche del último lunes murió absurdamente en Surco, durante un fuego cruzado entre la policía y delincuentes. La señora estaba en su vehículo junto a su esposo y los hampones en fuga aparecieron y los balearon sin misericordia para robarles el carro y seguir escapando. La mujer perdió la vida, mientras que el marido resultó herido en un brazo y se salvó de milagro. Lo increíble es que el auto en que llegaron los maleantes estaba denunciado desde hace un mes porque era usado por los ladrones para hacer de las suyas en el distrito. Esta trágica muerte es la punta del iceberg.

No estamos hablando de violencia en un distrito como San Juan de Lurigancho o Villa El Salvador, donde la inseguridad es el pan de cada día ante la falta de policías, hablamos del apacible Surco. Ya nadie está seguro en ningún lado. Ni en los hospitales, pues los médicos de emergencias del hospital chalaco Daniel Alcides Carrión han denunciado que hampones, cuyos familiares llegan a ese nosocomio de emergencia, baleados o por cualquier otra complicación, no solo amenazan con pistola a los galenos (‘si no lo salvas te mato’), sino que han llegado al extremo de ¡¡irrumpir en la sala de operaciones ‘a meter presión’!! ¿Hasta dónde hemos llegado? Vivimos un total desgobierno. Parece un episodio de la serie ‘El señor de los cielos’.

¿Y los políticos? ¡¡Como siempre, bien gracias!! En el Lambayeque de Becerril y Velásquez Quesquén ¡¡se murieron 30 bebitos por no tener incubadoras!! Y ambos solo están interesados en vacar al mandatario. Vizcarra, igualmente, es monotemático con su reforma constitucional y su enfrentamiento con el Congreso. ¿No tiene otro punto urgente en su agenda? ¿Para eso conspiró y colaboró con la vacancia de PPK? Nadie dice nada sobre el tema de la violencia, que cada día mata y deja huérfanos y viudas, a madres sin hijos. Ni porque ahora en Lima hasta descuartizan en banda se conmueven.

¿Por qué el presidente del Congreso, Pedro ‘Picapiedra’ Olaechea, tan respondón en Twitter, no dice ni pío o pide formar comisiones para que aborden este terrible problema, en vez de amenazar con la Fiscalía a periodistas que solo destapan conspiraciones antidemocráticas? A tal punto llegó la mezquindad política, que cuando el Ministerio del Interior empezó a deportar a venezolanos delincuentes, en el Congreso el fujiaprismo le hizo bullying, tildando al gobierno de xenófobo. Ahí volvían a demostrar su ceguera, ya que, más bien, si se hubiera intensificado la deportación de indeseables comprobados, tal vez se hubieran evitado los descuartizamientos de hace dos semanas en un hostal de San Martín de Porres, además de robos y asaltos sangrientos perpetrados por ese puñado de extranjeros que son una minoría de una gran masa de llaneros trabajadores.

La agenda de los políticos de todos los colores está totalmente alejada del ciudadano de a pie. Solo buscan tener ‘mayoría’, copar puestos de dominio, blindar a corruptos, oponerse a inversiones mineras, ponerle cabe al de arriba o al del costado, botar a todos. Y lo peor es que si alguien osa enrostrarles su comportamiento indolente, alucinados responden que ellos ‘representan’ a la ciudadanía y que ‘las urnas nos amparan’. Ninguno opina y menos intenta hacer algo o impulsar alguna iniciativa para poner fin al tsunami en el que se ha convertido la delincuencia.

Cuidado que el pueblo, harto de todo, puede optar por opciones radicales y desbocadas ante la inacción presidencial y del Legislativo. Y ahí sí que Dios nos coja confesados. Apago el televisor.

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