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José José y Mendocha 

El fotógrafo Gary se encuentra con Malcom Mendocha, quien lamentó la muerte del 'Príncipe de la Canción'

José José y Malcol Mendocha

José José y Malcol Mendocha

José José y Malcol Mendocha

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Seño María

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su rico cau cau con arroz blanco graneadito, rocotito molido y, para la sed, una jarrita de emoliente con linaza.

“María, llegó a la redacción elegantemente vestido mi amigo, el gran periodista y marketero ayacuchano Malcom Mendocha. De inmediato lo noté apenado recordando la partida del ‘Príncipe de la canción’, José José.

‘Gary- me dijo- lloré de pena por la partida de mi hermano del alma. Recordé cuando lo llevé a la sala de la redacción para un memorable homenaje por sus ‘Bodas de Plata Artísticas’. Le regalé una guitarra de madera que compré en la plaza Dos de Mayo. El humilde ídolo azteca se quedó unos segundos mudo, con los ojos humedecidos y exclamó: ‘¡Híjole! Gracias a esta tierra linda, de cultura milenaria y mujeres hermosas’. Entonces, pulseó la guitarra y alrededor nos quedamos con la boca abierta escuchando su Disco de Oro, ‘El triste’.

Entre el alboroto, puso su mano en mi cachete y susurró: ‘Mijo, te espero en mi casa de México. Bendiciones’.
Estando allá, el más universal romántico ordenó una limusina desde mi hotel hasta su inmensa propiedad privada. Nos dimos un interminable abrazo y dijo: ‘¡Órale mi peruanito! Ándale, vamos a cenar’. Vestía esmoquin y sus tiernos hijos, José Joel y Marysol Estrella, correteaban haciéndolo feliz. Vi una foto de su papá, el tenor José Sosa. Prendí mi grabadora de casete y relató: ‘Mi padre nos abandonó y murió de alcoholismo’. Pregunté por su segunda esposa, Anel. Se agarró la cabeza y confesó: ‘Ya no está conmigo’.

Su mánager y cuñado habían manejado fraudulentamente sus ganancias y eso lo llevó al abuso del alcohol. Entonces su madrecita Margarita, concertista de piano, tuvo que vender todo para internarlo en un sanatorio de California. Salió del infierno y se encumbró con ‘Amnesia’.

Paseando junto a mí, miró con nostalgia el Centro Nocturno ‘Apache 14’, donde cantaba por unas pesetas. Desde ahí lo apoyó el gran Armando Manzanero grabando ‘La nave del olvido’. Y José José, con real nobleza, donó la taquilla de su película ‘Gavilán o paloma’ para los damnificados del terremoto.

Luchó contra el cáncer de páncreas hasta que se apagó ‘la voz del amor’”. Pucha, el señor Malcom Mendocha ha tenido la suerte de compartir con grandes estrellas de la música. Me voy, cuídense.
María

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