Marihuana tipo 'cripy'. (Foto referencial: Getty)
Marihuana tipo 'cripy'. (Foto referencial: Getty)

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un rico ají de gallina con papita sancochada, aceitunas de botija, huevo duro y arrocito blanco. Para tomar pidió una jarra de chicha morada fresquecita.

“María, las declaraciones del congresista Daniel Olivares, sobre que fuma marihuana prácticamente ‘de toda la vida’, desde hace veinte años, incluso con su familia, han provocado numerosas críticas en las redes sociales y el inicio de una investigación de la Comisión de Ética del Congreso. Es que aunque que se trata de su vida privada, es un ‘padre de la Patria’, tiene muchos seguidores, y debería ser más prudente con sus mensajes, porque puede entenderse que si fumas marihuana, ‘no pasa nada’.

En una sociedad como la nuestra, con tantos hogares sufriendo desgracias por hijos o familiares adictos a las drogas, esos discursos son pésimos. Tras la ola de críticas, Olivares señaló que no recomendaría a jóvenes tomar cerveza, fumar tabaco ni marihuana. Dice que su prioridad no es buscar la legalización de la marihuana de uso recreativo, sino el acceso al cannabis medicinal a pacientes que lo necesitan. Pero eso es diferente y no tiene que ver con su declaración de consumo de años, ya que en su caso no tiene fines médicos.

El médico psiquiatra Freddy Vásquez precisó que hay consecuencias médicas en el cerebro por el consumo de marihuana, que va deteriorando a la persona en diversas áreas. El psicólogo de Cedro, Milton Rojas, también lo explicó en entrevista con Trome. ‘La marihuana sí es capaz de generar dependencia, es como una ‘ruleta rusa’ porque no se sabe quiénes se engancharán a ese consumo’.

Hay muchos factores en juego, como la personalidad, salud mental, entorno familiar, herencia genética, hiperactividad muy marcada desde niños. Rojas advirtió, incluso, que por ansiedad generalizada, depresión no tratada y estrés crónico hay vulnerabilidad al abuso de alcohol, nicotina, marihuana y otras drogas.

Enfatizó que no es recomendable el consumo de ningún estupefaciente, menos aún en adolescentes, porque su cerebro no ha terminado su desarrollo y el daño sería mayor. Advierte que ‘muchos parten con el consumo de alcohol y nicotina, de ahí pasan a la marihuana, que ahora es más potente que antes, y escalan a drogas más letales como clorhidrato, pasta básica de cocaína o las sintéticas’”.

Mi amigo Gary tiene razón. Es importante hablar en casa sobre las drogas, y eliminemos la errada idea de que los cigarrillos, el alcohol o la marihuana son inofensivos. Me voy, cuídense.


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