Cano Estremera murió hoy a los 62 años. FOTO: Twitter
Cano Estremera murió hoy a los 62 años. FOTO: Twitter

Mi amigo, el Chato Matta, llegó al restaurante por un cebichito de corvinilla y un arroz con langostinos sabroso con quesito rallado y su limonada al tiempo.

“María, recibí un mensaje de Pancholón: ‘Chato, estoy destrozado, me acaban de comunicar que mi hermano, el gran salsero ‘Cano’ Estremera, ha muerto. Se ha ido al cielo a sonearle a San Pedro’. Al toque vino a mi mente ese gran tema de la Orquesta de Bobby Valentín: ‘La boda de ella’, cantado por el albino sonero de Puerto Rico: ‘A la boda de ella, yo no voy a poder ir, porque ella fue mi querer y me lo tiene prohibidooo’. Después como solista se haría aún más famoso en los países salseros, pero sobre todo en el Perú, especialmente en el Callao, donde lo declararon hijo predilecto. Y si en Nueva York tenía su camiseta blanca y azul de los beisbolistas de los Yankees, en Latinoamérica tenía en su pecho la gloriosa rosada del Sport Boys. Cuando mi hermano Pancholón me contó su anécdota con el gran ‘Cano’, me emocioné. 'Chato, lo conocí en el 2011, se acercaba el Día del Padre. Una tarde dos futbolistas referentes del Boys de ese entonces, ‘Machito’ y Michael Guevara, me dijeron: ‘Panchito, vas a conocer a un grande, llévanos al aeropuerto’. Llegamos y ¡¡recogimos al ‘Cano’!! ‘Así que tú eres el famoso Pancholón, me han hablado de ti, invítame una pizca de pisco’, me dijo. Hicimos una parada en el ‘Queirolo’ de Pueblo Libre y brindamos con pisco iqueño. Allí me preguntó ¿qué haces? ‘Soy abogado, narrador de fútbol, pero soy incomprendido’. Ahí Estremera me cantó a capella: ‘Yo, yo, yo, yo, creo que voy solito a estar, cuando me muera, he sido el incomprendido, ni tú ni nadie me ha querido...’. La gente de las otras mesas, al escucharlo, lo ovacionó. Las damas le pedían ‘Ámame en cámara lenta’ y los varones ‘La boda de ella’.

El boricua era sencillo, bonachón, de pueblo, y la cantó. Al final llegaron a las mesas sendas botellas de pisco iqueño ‘para que se las lleve a su tierra, don Cano’, le decían. ‘Panchito, eres un grande, te invito al concierto mañana en el Ferrer de Faucett. Te vienes con tu gente’. Para qué me dijo eso, me aparecí con las hermanitas de San Micky. Cuando el ‘Cano’ vio a mis monumentales ‘bebitas’, se le salieron los ojos. Él arriba y nosotros abajo. Me alzó el pulgar y me dedicó la canción ‘Mi libertad’, de Marvin Santiago, ante cinco mil personas. Esa canción con la orquesta de Beto Villena está colgada en YouTube y en el minuto 3:57, el boricua improvisa: ‘¡Gózalo Pancholón, gózalo Pancholón!, que viva la libertad, la libertad de un amigo. Pregúntale a Pancholón, que tiene razón, aunque no tenga testigos. Para Michael, para Mario, para el Sport Boys, esos son los míos’, soneó.

No lo podía creer, un grande me hacía esa mención ante salseros bravos y conocedores. En eso, se me acercó el mánager: ‘Panchito, el ‘Cano’ me dice dónde van a estar después del show’. ‘Dile que estaremos en La Posadita’. Reservé la suite presidencial con jacuzzi, frigobar y cámara seca. El ‘Cano’ llegó y departimos como los grandes emperadores romanos, con dos chalacas de avance, y al mediodía lo llevamos al aeropuerto. Como se fue en primera clase no hubo roche porque estaba con tremenda resaca. Se le veía feliz. Estaba entero, lleno de vida y de proyectos. Hace poco, cuando mataron a ‘Pussy’ y borraron su cara de la calle Atahualpa, como la de otros grandes salseros, sentí un mal presentimiento. Se nos fue prematuramente con 62 almanaques, pero los vivió intensamente. Sonéale a San Pedro, ‘Cano’ querido, gran amigo'”.

Pucha, ese Pancholón tiene miles de historias. Qué pena la muerte del gran ‘Cano’ Estremera. El Callao lo llora. Me voy, cuídense.