Matthias Schlitte tiene un brazo más grande que el otro y es multicampeón en vencidas. (Foto: Difusión).
Matthias Schlitte tiene un brazo más grande que el otro y es multicampeón en vencidas. (Foto: Difusión).

El alemán Matthias Schlitte nació con una enfermedad congénita, pero lejos de amilanarse logró hacerse de un nombre y hoy es un multicampeón de pulseadas. Conoce su en la siguiente nota.

‘Hellboy’, como se le conoce, tiene un antebrazo derecho que mide 46 centímetros de diámetro, según el periódico británico Daily Mail. Schlitte no lo vio como un defecto y, lejos de amilanarse, desde los 16 años empezó a sacar provecho de esa situación.

“Descubrí por primera vez que podía usar mi don cuando tenía tres años. Teníamos un horno familiar en casa y recogí un trozo bastante grande de carbón y lo llevé alrededor de mi madre, algo que probablemente era muy raro para un niño de esa edad”, contó el alemán.

En el 2004, se enteró que un bar estaba buscando al luchador más fuerte de  Haldensleben, ubicado al norte de Alemania, y se inscribió, pese a que tenía 16 años y pesaba 65 kilogramos.

Por lo general, los competidores pesaban hasta 90 kg en aquellos tiempos y más de uno no dudó en burlarse de él. Sin embargo, Matthias Schlitte sorprendió a propios y extraños. Se hizo de un nombre y consiguió hitos importantes: fue 20 veces campeón internacional y 10 veces campeón del torneo alemán.

Durante más de 10 años no perdió un pulso y hasta se dio el lujo de vencer a una máquina especializada en este deporte.

A lo largo de su carrera, el alemán solo perdió en tres oportunidades. Hoy Matthias Schlitte forma parte del equipo de lucha de brazos del Wolfsburgo, uno de los clubes alemanes más populares del país.

Gigantismo

Matthias Schlitte padece de una enfermedad congénita, denominada síndrome de Klippel-Trenaunay (SKTW), que afecta al desarrollo de vasos sanguíneos, tejidos blandos y huesos. El teutón fue afectado de gigantismo y, producto de ello, su extremidad derecha es mucho más grande que el resto de su cuerpo.

Esta enfermedad, que fue descubierta recién en 1900, tiene una incidencia de aproximadamente 1 caso cada 100 mil nacidos vivos.