Pedro Castillo. (Foto: Presidencia)
Pedro Castillo. (Foto: Presidencia)

Este Búho reitera que resulta muy grave la denuncia del que fuera comandante general del Ejército, José Vizcarra, sobre los motivos de su destitución a solo tres meses de ser designado. Acá el asunto de fondo es la pretensión del presidente Castillo de intentar tomar el control de las Fuerzas Armadas. Este tema le puede costar caro. Lo bueno es que todos estos hechos están mostrando la verdadera cara del primer mandatario. Sobre todo por su actitud siniestra, al decirle al general Vizcarra que lo iba a respaldar y luego le clavó un puñal por la espalda y lo destituyó por no ascender a sus recomendados.

Y eso que en su mensaje a la Nación del 28 de julio había dicho: se acabaron los tarjetazos y el ‘amiguismo’ para los ascensos. Lo peor de esta tragicomedia es la cara del ministro de Defensa, Walter Ayala, quien con tremenda caparazón sale a decir que no ha pasado nada y tiene el respaldo del mandatario.

Cada día es peor que el otro. Mientras tanto, el dólar se sigue disparando para sufrimiento del ‘pueblo’, del que tanto se llenan la boca hablando. Por eso resulta paradójico que el presidente ‘celebre’ sus cien días de gobierno -en realidad parece que hubiéramos retrocedido diez años- acompañado de las autoridades mineras más radicales del país, como el alcalde de Huamanga, que le puso alfombra roja al mandatario. En realidad no hay nada que festejar por la total incertidumbre en que estamos, pues la mayor parte de la población vive angustiada por el alza de precios de los alimentos.

Cada vez es más evidente la incapacidad del presidente para gobernar el país. ¿Qué puede celebrar en estos tres meses? Perdió setenta días nombrando a un premier impresentable, ‘Puka’ Bellido, un investigado por conexiones con Sendero Luminoso y ‘Los Dinámicos del Centro’, con taras misóginas y homofóbicas, y quien en coordinación con ‘El Padrino’ Vladimir Cerrón nombró un gabinete lleno de oscuros personajes con prontuario en lugar de currículum.

El ministro de Trabajo, Iber Maraví, fue acusado de terrorismo y de quemar locales públicos en Ayacucho. En Defensa colocó a un suboficial de la Policía expulsado por sucesivas faltas disciplinarias. El de Transportes y Comunicaciones tenía una flota de combis informal que debía miles de soles en papeletas. Envalentonado por el apoyo de Cerrón, el premier Bellido tuiteó una amenaza: estatizar la empresa del gas de Camisea, echando por tierra las promesas de Castillo, en su reunión con empresarios norteamericanos, de que el país era una nación confiable para la inversión extranjera. Sus bravuconadas solo consiguieron que el dólar se dispare a una cifra récord y subieran los productos de primera necesidad.

Pese a que ‘Puka’ se fue por la puerta falsa, reemplazado por la expresidenta del Congreso Mirtha Vásquez, de tendencia izquierdista, afín a Verónika Mendoza, nombró en el Ministerio del Interior al abogado de Cerrón y de los peces gordos de ‘Los Dinámicos del Centro’. Y lo mantuvo pese a la oposición de la premier y la opinión pública. Solo pudo expectorarlo por un motivo vergonzante: organizar una fiesta por el Día de la Canción Criolla en su casa, cuando su ministerio había prohibido las reuniones y debía velar porque se cumpla la ley.

En el ramo de la economía, Julio Velarde, del Banco Central de Reserva, se ve petardeado por los anuncios del presidente de expropiar empresas y no logra estabilizar el precio del dólar; y Pedro Francke se contagia del populismo y clientelismo electorero, cuando el pueblo pide trabajo y no migajas.

Además, pretende imponer un paquete tributario que golpea a las clases medias y beneficia a quienes eluden como Messi a la Sunat.

En los cuarteles y en las calles, Castillo es rechazado, porque hasta su bancada está dividida. Hay quienes ya hablan de vacancia. Y sí, hay causales de incapacidad moral.

Apago el televisor.

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