Miki González: 'Akundún' en el Gran Teatro Nacional [VIDEO]

El Búho fue al evento que celebraba los 25 años de grabación del tema 'Akundún', uno de los más conocidos de  Miki González. 

Miki González

El Búho vibró con Miki González.

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Este Búho pensaba que se había equivocado de local cuando llegó a la esquina de Javier Prado con Aviación, buscando el Gran Teatro Nacional para ver el esperado espectáculo de Miki González por los 25 años de grabación de su trascendental disco ‘Akundún’ y el homenaje al gran zapateador chinchano y mentor de González, Amador Ballumbrosio. Y digo ‘equivocado’ porque en la puerta esperaban encopetadas y distinguidas damas y señorones enternados con gesto adusto. Pero también debo señalar que había una legión de chiquillos que conforman la nueva generación de admiradores del autor de ‘Ponte tu vestido’.

¿Me habría equivocado de fecha? ‘Tal vez hoy estaba programada la temporada de ópera y el show de Miki era para la próxima semana’, pensé. Pero en la boletería me dijeron: ‘No, hoy toca Miki González’. Me fui a dar una vuelta por La Rambla. ‘Con estos tíos y tías Miki no llenará el teatrazo’, reflexioné preocupado.

Ya instalado en mi privilegiada platea, veía sorprendido el ingreso de un público preparado más para la ópera ‘Rigoletto’ o el ballet ‘Cascanueces’ y no para la versátil propuesta de un músico que salió del jazz al pop-rock para terminar consolidando su propuesta, colocando como eje central el folclore afroperuano, el de su tierra adoptiva: El Carmen y el Guayabo, en Chincha.

Después llegaría la legión de cincuentones hinchas del guitarrista: teóricos como Sandro Venturo, músicos como el notable Jean Pierre Magnet, caricaturistas como Heduardo, entre otros personajes. Pensando un poco más, comprendí la presencia de las señoronas: Venían por el menú etnológico ofrecido, a escuchar los exóticos panalivios y danzas negras de Chincha, brillantemente recopilados por Miki, más que por un concierto de rock. Pero se fueron de cara. Ni bien salió al escenario, Miki, como un niño que hace una travesura, le dijo a la mayoría encopetada: ‘Lo siento, amigos’, y se mandó con unas furibundas versiones de sus hits rockeros de antaño, como los éxitos radiales ‘Dímelo, dímelo’, ‘Vamos a Tocache’, ‘Tantas veces’, todos apoyados por sus respectivos videoclips, en los que se veía a un González joven y pelucón.

Siguió ‘Lola’. Las señoronas ya no aguantaban estar sentadas sin moverse y comenzaron a sacudir primero los pies, se sacaban los abrigos; los tíos, los sacos. Cuando Miki abrió fuego con el disco ‘Akundún’ y el tema ‘A gozar sabroso’, el gran homenaje al inmenso Amador Ballumbrosio ya había encendido las brasas del respetable. ¡Rico, mamá! Con una banda formada íntegramente por los hermanos Ballumbrosio, liderada por el terrible ‘Chevo’, que incluía otros instrumentos: violín, quijada de burro y cajón, la segunda parte fue épica.

Se inicio con el homenaje al recordado Amador, con un video histórico donde se le ve zapateando cuando era joven, en la hacienda San José, y en el audio cuenta sus peripecias como caporal. Posteriormente, dos de sus hijos se enfrascarían en un alucinante duelo de zapateo, mientras en la pantalla se les aprecia haciendo una idéntica danza cuando eran niños en 1979 y fueron filmados por Miki. Después llegarían los emblemáticos temas de ‘Akundún’: ‘La pequeña’, con el ballet de las Ballumbrosio, hijas y nietas; la hipnótica y provocadora ‘Tutuma don Toto’, ‘Que viva Chincha / Libertad’ y hasta improvisó un mano a mano con el mítico y veterano cantante del Guayabo, el tío ‘Chivatero’, flamante adquisición de la banda. San Borja se había transformado en el Guayabo y el capuchino de la cafetería me parecía una trepadora ‘tutuma’. El público saltó de sus asientos y nunca más se detuvo. Las tías light se movían al ritmo de ‘Panalivio’ como rollizas morenas chinchanas. Y para dejar trapo al auditorio, Miki se mandó con una versión bien reguetonera de ‘El mar’, con coreografías obligadas para la audiencia. ¡Vamos a surfear!, cantaban los enternados, recordando tiempos mejores. Con ‘Akundún’, el teatro se vino abajo, parecía un tono escapista noventero en esas épocas negras del fujimorismo. Ni bien terminó, Miki, con esa gran chispa que lo caracteriza, sentenció: ‘Nos vemos para los cincuenta años de ‘Akundún’. ¡Inolvidable! Apago el televisor.

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